Ya estamos metidos de lleno en este nuevo año, un año que sin duda estará marcado por la dichosa crisis. No debemos caer en el derrotismo y pensar que no podemos hacer nada contra lo que se avecina. Y para empezar el año con optimismo nada mejor que rescatar una de las geniales frases de [...]
Ya estamos metidos de lleno en este nuevo año, un año que sin duda estará marcado por la dichosa crisis. No debemos caer en el derrotismo y pensar que no podemos hacer nada contra lo que se avecina. Y para empezar el año con optimismo nada mejor que rescatar una de las geniales frases de Einsten que ahora, más que nunca, encajan perfectamente en la realidad que se avecina:
“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”.
Así que siguiendo este consejo he decidido que necesito potenciar mis virtudes y cortar de raíz mis malos hábitos. Unos hábitos que siempre han estado ahí pero que nunca he tenido el valor y la disciplina necesaria para erradicarlos. Y es que muchas veces nos negamos a nosotros mismos nuestro potencial y posibilidad de mejorar por nuestro miedo al fracaso.
Tenía pensado publicar una lista con mis propósitos para el nuevo año, pero finalmente he decidido probar un nueva aproximación, pues como dice mi amigo Einsten: siempre hago lo mismo y nunca consigo que las cosas cambien. Mientras que una lista de propósitos es algo valioso y muestra intencionalidad de mejorar no deja de ser algo vanal y carente de un compromiso auténtico. El primer paso para solucionar un problema es reconocer su existencia, pero si no actuamos no sirve de nada.
Es por ello que voy a iniciar un compromiso cada mes. Por compromiso me refiero a cualquier hábito que quiero erradicar o incorporar a mi vida. La duración de 30 días por compromiso puede parecer aleatoria e incluso podrá parecer exagerada para según qué compromiso se trate. Para empezar diré que es un periodo lo suficientemente largo como para una adaptación e interiorización del hábito a la rutina diaria. A su vez es lo suficientemente corto como para animar a realizarlo y evitar la auto-negación generada por el miedo a fracasar. Como comenta Steve Pavlina, es como en la industria del software en donde te ofrecen una demo gratuita de 30 días. Lo pruebas, y si se adapta a tus necesidades te gusta y obtienes lo que esperas de él, lo compras, si no, te olvidas y no pasa nada.
Como es obvio, mi objetivo es evitar la procastinación y que me lleva a fracasar en mis propósitos. A veces asumo, incluso antes de iniciar el compromiso, que no voy a ser capaz de cumplirlo. Es por ello que voy a llevar a cabo sólo aquellos compromisos que realmente puedo asumir, por cada uno de ellos haré un estudio previo y si es necesario me documentaré e indagaré un poco sobre el tema antes de lanzarme a la piscina a ciegas. Además llevaré un control diario y haré público cada uno de estos compromisos aquí en el blog y lo comentaré a todo el que pueda. La idea es que al hacerlo público mi compromiso interior será mayor pues no puedo imaginarme la vergüenza y defraudación personal de anunciar a bombo y platillo que voy a comprometerme a hacer tal cosa y abandonarlo al segundo día.
Mañana iniciaré y compartiré aquí mi primer compromiso, del mismo modo mostraré cual será mi planning para llevarlo a cabo.
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2 comentarios
12 meses, 12 propositos
Por cierto, yo hace ahora aproximadamente un año hice algo parecido pero sólo con 1proposito (y lo conseguí): http://jordi.bufi.es/cambia-de-habitos-en-30-dias
Anda, mira que visito tu blog pero no había llegado tan atrás en tus posts, voy a ver como fue tu experiencia…