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Los fuera de serie no lo son tanto

Los fuera de serie se caracterizan por haber disfrutado de oportunidades… y haber tenido la fuerza y el ánimo de aprovecharlas. Descubre la realidad de personalidades que acostumbramos a ver como “personas hechas a si mismas”

Acabo de terminar el libro Outliers (Fueras de serie) de Malcolm Gladwell, un libro genial y muy entretenido que desvela su particular visión de los denominados “fuera de serie”. Gente como Steve Jobs, Oppenheimer o incluso Los Beatles, que muchos apresuran a acuñar como “hombres hechos a si mismos”, personalidades que admiramos por su esfuerzo y voluntad por haber llegado hasta donde están. Malcolm nos desvela la realidad, el camino hasta que una persona triunfa ante los ojos de la humindad y lo más importante los hechos clave que hacen que en un momento de sus vidas se presenten ante ellos el camino que lleva directo al éxito.

En palabras del propio Gladwell:

Nuestros fuera de serie se caracterizan por haber disfrutado de oportunidades… y haber tenido la fuerza y el ánimo de aprovecharlas

Al principio, las superestrellas de la abogacía, los genios de las matemáticas y los empresarios del software parecen situarse fuera de la experiencia ordinaria. Pero no lo están. Son producdto de su historia y de su comunidad, de las oportunidades que tuvieron y de la herencia recibida. Su éxito no es excepcional ni misterioso. Se cimienta en una red de ventajas y herencias, unas merecidas y otras no, unas ganadas con esfuerzo y otras mero producto de la fortuna; pero todas son cruciales para hcerles ser lo que son. El fuera de serie, al final, no es fuera de serie en absoluto.

Estamos tan seducidos por los mitos del mejor y el más brillante y el hombre hecho a sí mismo, que creemos que los fuera de serie brotan de la tierra tan naturalmente como los manantiales. Miramos a Bill Gates y nos maravillamos de vivir en un mundo que da a un chico de trece años la llave para convertirse en un empresario fabulosamente exitoso. Pero ésa es la lección incorrecta. En 1986 sólo había un chico de trece años al que nuestro mundo permitió acceder ilimitadamente a una terminal a tiempo compartido. Si un millón de adolescentes hubiera gozado de la misma oportunidad ¿cuantos Microsofts más tendríamos hoy?

Al terminar el libro me vino a la cabeza la genial frase de Picasso: “La inspiración existe, pero debe de encontrarte trabajando”. Y es precisamente lo que para mí refleja este genial libro.

Personalmente creo que a todos se nos presentan a lo largo de la vida distintas oportunidades. Oportunidades muchas veces ínfimas, instantes que pasan inadvertidos pero que representan una pequeña ventana temporal en la que parece que los astros se alinean y el mundo se alía para concederte una oportunidad única en tu vida.

Aludiendo a la genial frase de picasso eso es la inspiración, un instante que prende una chispa, una puerta que se abre, una revelación en tu mente. Sin embargo, la oportunidad por si sola no produce ningún cambio, ni tampoco te lleva al éxito, de nosotros depende dar el paso que nos permite cruzar dicha puerta, la iniciativa de asomarse a la venta que se cruza en tu camino o  de trabajar e invetir años de esfuerzo en hacer realidad una visión que hasta entonces sólo estaba en tu cabeza.

Está preparado, trabaja y esfuerzate cada día y sobre todo ten los ojos bien abiertos, desarrolla una mentalidad abierta que te permita detectar alguna de las oportunidades extraordinarias que se presentan ante tí y , por supuesto, ten el coraje y la voluntad para llevarla a cabo.

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