Diario de un madrugador – Dia 6

Hoy es el primer sábado que madrugo, llevo casi 5 horas despierto y aún quedan unas horas más antes de que se levante mi familia y se de “oficialmente” el día por empezado. Es como si al final de cada día el tiempo se parase concediendote unas horas aislado en un bunker infraqueable. No hay [...]

Hoy es el primer sábado que madrugo, llevo casi 5 horas despierto y aún quedan unas horas más antes de que se levante mi familia y se de “oficialmente” el día por empezado. Es como si al final de cada día el tiempo se parase concediendote unas horas aislado en un bunker infraqueable. No hay interrupciones de ninguna persona, ninguna llamada o correo que pueda generar distracción, tampoco hay ninguna tarea planificada más que las que vengan autoimpuestas. Nadie esperas que estés disponible a las 5:00 del mismo modo que ninguna otra persona lo está. El silencio y paz que se experimenta es absoluto.

Madrugar te permite establecer un refugio personal a prueba de bombas. Estas horas se pueden dedicar a cualquier menester con la certeza que da el saber que no vas a ser interrumpido por nada. Personalmente lo estoy dedicando a realizar tareas que normalmente hago por el día y las cuales desplazo a primera hora de la mañana. Estas horas que dedico a tareas como rematar mi proyecto fin de carrera o trastear con mi proyecto emprendedor resultan, curiosamente, altamente productivas. Las primeras horas de las mañanas uno está lleno de energía, esto junto con el entorno de silencio y ausencia de interrupciones o distracciones propician una concentración y productividad notablemente superior a la habitual.

Hace unos días hablaba de la faceta psicólogia al madrugar, así como de mi predisposición y optimismo con la que estoy afrontando este cambio de hábito. Si me seguís habitualmente os dareis cuenta que siempre me gusta resaltar y enfocarme en lo positivo, considero que realzando lo positivo y minimizando el aspecto negativo refuerza la autoestima  y predisposicion para continuar con lo uno se proponga. Es por esa razon por la que no empecé hablando de la faceta física, y es que como se puede intuir el cuerpo se resiste a desterrar una conducta que dura ya cerca de 23 años.

Podeis pensar que 3 horas menos de sueño no debería suponer un cambio tan significativo, pero hay que considerar que esas 3 horas de menos que dormimos no se esfuman de nuestro calendario. Más bien es todo lo contrario, esas tres horas que dejamos de dormir pasan a convertirse automáticamente en horas que estamos despiertos y por lo tanto en horas extra en las que estamos gastando energía y generando un mayor cansancio y desgaste. Con este nuevo hábito me  enfrento entonces a un desfase real de unas 6 horas frente a mis viejas costumbres. El desgaste físico es notable y se intensifica justo despues de comer ( la energía gastada en hacer la digestión tiene mucho que ver) y las horas finales del día donde arrastro y acumulo el cansancio de todo el día. Como es lógico ese cansanció repercute inevitablemente en mis facultades mentales. Estos días noto como mi productividad disminuye a lo largo que avanza el día, por las tardes me encuentro en torno al 60% de mi capacidad usual y noto como el cansancio me impide concentrarme. Me es imposible sentarme al ordenador pues noto mi visión cansada y mis párpados, más pesados de la habitual(Una estampa que plasma perfectamente mi cara es pensar en un chino al que le acaban de rociar en los ojos con un spray de pimienta).

Mi objetivo es adaptar el hábito de madrugar a mi rutina habitual, siempre y cuando no suponga un deterioro de mi salud y me encuentre al 100% de mis facultades mentales y físicas durante todo el día. Sinceramente espero que tras un periodo ( el cual desconozco actualmente) de adaptación desaparezcan los efectos negativos, al menos diversa gente asegura que una vez el cuerpo se habitúa todo vuelve a la normalidad. No es una opción que considere en estos momentos, pues aún me quedan 24 días para acabar el reto, pero si al finalizar el mes las cosas siguieran como a día de hoy os aseguro que estos madrugones dejarían de ser un hábito que deseara mantener para el resto de mi vida.

También es cierto que mi planteamiento ha sido un tanto radical. Corté radicalmente mi rutina habitual y adopté la nueva en cuestión de un día. Hay varios trucos que pueden utilizarse para disminuir la aparición de los efectos causados por los cambios de horarios y que pasan por ir disminuyendo paulatinamente las horas de sueño hasta alcanzar el objetivo buscado. Yo me he lanzado directamente a la piscina y con los ojos cerrados, me sentía con muchas energías para hacerlo y me he ido a la opción “masoca”, sin embargo, existen formas más racionales de afrontar el reto.

El modus operandi más lógico sería el de ir adelantando día a día la hora a la que nos levantamos, por ejemplo 10 minutos cada día; hoy me levanto a las 8:00, mañana a las 7:50 y pasado a las 7:40. Tu cuerpo se irá adaptando paulatinamente a ir levantandose un poco antes. Al cabo de unos días o semanas nos encontraremos que nos estamos levantando a la hora deseada.

Es usual que escuchemos hablar que una persona necesita x horas de sueño al día para una buena salud ( cosa que yo también estaba considerando). Sin embargo, recapcitándolo bien creo que es una aproximación erronea. Cada persona es un mundo, tiene un metabolismo diferente. Todos conocemos al típico amigo dormilon y al tipico compañero de trabajo que se queda despierto hasta las 3 de la madrugada aunque tenga que madrugar al día siguiente. Del mismo modo es ilógico pensar que todos los días nuestro cuerpo necesita dormir lo mismo. No gastamos la misma energía un domingo que pasamos de relax en casa que un lunes en la oficina con el estres y en movimiento de un lado para otro. Si un día hacemos una escapada para hacer deporte el desgaste físico será mayor, por lo que es lógico pensar que nuestro cuerpo necesite algún tiempo extra de sueño más para recuperarse.

Es por esta razón que el reto está en imponer el hábito de levantarse todos los días a la misma hora para que nuestro reloj biológico adpote este hábito como algo natural. Sin embargo, la hora de acostarse la mantendré abierta dentro de unos límites lógicos. En mi caso mi hora límite la establezco a las 23:00 de la noche, tenga sueño o no ( que por el momento va ser que sí) me iré a la cama para dormir todos los días 6 horas como mínimo. Si por el contrario un día me encuentro más cansado de lo habitual me íria a la cama antes para domir lo necesario y así recargar las pilas al 100%. El truco consiste en escuchar a nuestro cuerpo y analizar cuanto necesita dormidar cada día. Lo que queremos es dormir excatamente el tiempo necesario, nunca menos tiempo (para no  descuidar nuestra salud), ni tampoco más (para poder tener más tiempo últil cada día).

Por ahora tengo que decir que he dormido exactamente 6 horas todos los días, de 23:00 a 5:00 desde este lunes y por lo pronto, mientras aguante, seguiré durmiendo exactamente 6 horas, si la cosa no se estabiliza empezaré a modficar mi hora de ir a dormir o consideraré tomarme una siesta de unos 20 minutos.

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4 comentarios

10.01.09

Eeeeps, de 23.00 a 6.00 son 7 horas :) Si puedes haz una siesta pequeña después de comer y pasaras una mejor tarde / noche.

10.01.09

Jajaja, si que tienes razon me parece que me va a hacer falta una siesta pues me confundí poniendo el datos pues me levanto a las 5:00 no a las 6:00, ahora lo modifico en el post :-P

10.01.09

Eso es tener fuerza de voluntad…
La mayoría habría abortado ya la misión y borrado las entradas del blog para que no quedara constancia de tal fracaso y tu sigues ahí :-) .
Lo de la siesta de 20 minutos.. no no no nooooooooooooo! siemrpe se hacen más largas o te despiertas con menos vitalidad y te quedas amuermado durante todo el día, aunque alguna vez podrías levantarte mejor, no lo aseguro 100%, inténtalo y lo leeremos en próximas versiones del tipo Diario de un siestador

10.01.09

Borrar las entradas? no sabia que se podia? voy a borrarlas… y a dormir!!!!

Lo de las siestas es una cosa que por ahora no he empezado, pero todo es cuestión de probarlo. Según he leido para que no te levantes de la siesta de mal humor y con menos vitalidad no hay que dormir más de 25 minutos, pero como dices al final siempre te apetece quedarte un poquito más ( uff voy a parar de intentarme explicar porque no hago más que imaginarme dentro de la cama calentito y con mi almohada…)

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